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Cumbemayo te espera con el cielo abierto

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Debajo de la tierra, entre los tubos de roca, aun corren turbulencias de aguas hirvientes, pero allá en la cumbre, a todo aire vasto, donde ya no existe nada encima del pajonal de ichu, el hombre domesticó al agua y está a la pendiente y está a la línea recta, desde una amplia azotea sobre el mundo. (Manuel Ibañez Rosazza)

Imposible estar en Cajamarca y no ir a Cumbemayo, una de las 7 maravillas del mundo; un parque arqueológico y área intangible por ley, con más de tres mil quinientos años de antigüedad. Compuesto por canales de agua y un santuario, acompañados de grabados antiguos, además de un gran bosque de piedras formadas por el viento y la inclemencia del clima.

Cumbemayo, o Cumbe mayo como lo conocen algunos, que en quechua significa “Río Fino”, se ubica en una meseta de pastizales, entre frailones de colinas talladas. El canal nace en la cumbre de la divisoria del Pacífico y el Atlántico, sigue el camino a veces recto, a veces zigzagueante, a veces parece perderse en las alturas y otras hirviendo ante la luz del sol; en él, el agua recorre nueve kilómetros de cuenta propia, llegando a su fin en las tierras de cultivo.

Es un monumento sorprendente e inquietante. No se conoce su origen exacto, pero se sabe que fue escenario de ritos de invocación, los mismos que la antropología no ha podido descifrar, pero se sabe que los trazos únicos que acompañan todo el recorrido no tendrían otro fin. Esto también explica las miles de horas invertidas en tallar 853 metros de roca viva, que traslada un litro de agua por segundo. Si el fin hubiese sido únicamente para el riego podría haberse usado mayores dimensiones que optimicen el traslado del agua.

Canal de Cumbemayo
Canal de Cumbemayo

Los canales serían entonces el escenario para grandes rituales, si además consideramos los petroglifos de alguna escritura olvidada que encontramos a lo largo de los nueve kilómetros. Los estudios no han bastado para explicar la magia de esta gran obra de ingeniería. No sabemos cómo los hombres de Cumbemayo se comunicaban con sus dioses, ni el significado de los símbolos grabados; pero es apasionante y sorprendente estar en el lugar y sentir la mística de lo que fue una gran civilización.

Mapa Pre Inca de todo el Circuito de Cumbemayo

Actualmente el complejo arqueológico de Cumbe Mayo cuenta con modernos ambientes al servicio de los turistas, entre los que destacan el centro de interpretación, venta de artesanías, centro de producción, estacionamiento vehicular, las instalaciones eléctricas, que cuentan con un sistema de paneles solares, un hermoso sendero de piedra que dirige a los turistas hacia la ruta del agua, entre otros. Dejar de conocerlo sería un pecado.

El guía del recorrido contaba una conocida leyenda, narra que en el lugar existían puquios de agua, pero aparecieron lo secses, hombres malvados que destruyeron todo y solo dejaron tristeza a su paso; los cuismancos se reunieron en cuadrillas y labraron metro a metro los canales que recogían el agua de los cerros cercanos, llevando la felicidad de regreso a su pueblo. Leyendas hay muchas, y es obvio pues el misterio y la magia que envuelve el lugar deja encantado a todos.

Pero no podemos dejar de hablar del bosque de piedra más conocido del norte del país. En medio del paisaje despejado, se observan asombrosas formaciones rocosas, cada imagen con su propia historia, historias que los guías oficiales compartirán durante todo el recorrido. Entre las formaciones más resaltantes están el hombre con boína, el pirata con parche en el ojo, la monja, castillos y otros; pero es quizá la más famosa sea la de los frailones.

“Los frailones” lleva el nombre por la leyenda. Cuenta que un grupo de frailes y soldados viajaban por el lugar, dirigiéndose hacia la costa. Estando ya cansados decidieron dormir entre los cerros; de noche, en la oscuridad; unos y otros se robaban sus pertenencias, se quitaban las capas y dejaban a sus compañeros a la intemperie. Los cerros Pitura y Carachuco, informaron de esto al cerro Huangrashanga el mayor de ellos, él despertó a los viajeros quienes empezaron a pelear por sus cosas. Huangrashanga decidió convertirlos en piedra y acabar con tanta miseria humana.

Roca en forma de hombre - Cumbemayo
Roca en forma de hombre – Cumbemayo

Las leyendas sobran, la magia desborda, no podemos perdernos de este espectáculo natural.

Cajamarca es carnaval, pero es mucho más que eso.  La historia somos nosotros, somos el hermoso episodio de una línea infinita que no acaba. Destruir nuestra historia, es destruir nuestra identidad, es destruirnos a nosotros mismos; no valorarla es destruirla.

Un pueblo que no se conoce, que no sabe sus raíces, es como un árbol al que una brisa derriba o como una plumilla incolora arrastrada por el viento. (Anónimo)

Cumbemayo te espera con los cielos abiertos.

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