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LA SUNAT Y LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS

Dentro de las instituciones educativas tenemos las que reparten dividendos a sus asociados y pagan Impuesto a la Renta (con fines de lucro) y aquellas que han venido siendo exoneradas de dicha contribución (sin fines de lucro). Sin embargo, desde este año, estas últimas deberán cancelar este impuesto. ¿Es correcta esta medida?
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POR: MANUEL BECERRA VILCHEZ
PRESIDENTE DEL DIRECTORIO UPAGU

Sobre este tema es importante preguntarnos lo siguiente: ¿cuál es la diferencia entre una institución con fines de lucro y otra sin fines de lucro? ¿Acaso es que la primera maximiza sus utilidades o ganancias y la segunda no las genera o no las debería  generar?

En mi opinión esto es equivocado. Ambas instituciones tienen el objetivo de maximizar sus utilidades o ganancias. La diferencia es que las que tienen fines de lucro repartirán dividendos, y las que no, reinvertirán para dar un mejor y mayor servicio. En otras palabras, las instituciones sin fines de lucro, a fin de asegurar su supervivencia a largo plazo, deben ser eficientes y competitivas, asegurando una rentabilidad adecuada.

Podríamos decir que una señal importante de que es una institución competitiva y eficiente, cuya oferta o propuesta de valor es apreciada por la sociedad, es que es capaz de generar utilidades. Así también, con dichas utilidades reinvertidas, puede mejorar e incrementar su oferta y por lo tanto suministrar al mercado un mayor beneficio a través de la venta de sus productos o servicios.

Entonces, el solo criterio de que una institución educativa se comporte como cualquier empresa privada, generando utilidades, no es necesariamente un argumento válido para que pague impuesto a la renta.

Las externalidades y la educación:

Se dice que una empresa genera externalidades negativas cuando «produce» efectos negativos para la sociedad y éstos no son asumidos como un costo. Por ejemplo, una compañía muy contaminante genera una externalidad negativa a la sociedad, con lo cual el bienestar social se reduce (menos calidad de vida, enfermedades respiratorias, etc.) pero no paga por ello.

¿Cómo hacemos para que esta empresa internalice dichos costos; es decir, que le cueste y que sean asumidos por sus accionistas reduciendo de esta forma sus beneficios privados? Una forma de hacerlo es imponiéndole un impuesto extraordinario por unidad producida/vendida. Si por producir contamina, ahora hacerlo le costará más. Entonces, se elevarán sus costos marginales de producción y venderá menos; contaminando menos. Es decir, con ello «disuadimos» a una empresa de contaminar más allá de lo socialmente óptimo (que el costo de producirlos sea mayor que los beneficios privados y sociales de hacerlo).

Por otro lado, una externalidad positiva es un beneficio que genera una empresa para la sociedad por el cual no puede cobrar, o al menos no puede hacerlo fácilmente por no poder identificar claramente quiénes están siendo beneficiados con dicha externalidad. Este es el caso de las instituciones educativas.

A través de la educación se generan externalidades positivas para la sociedad por diferentes mecanismos de transmisión, entre los cuales podemos mencionar que i) personas más educadas votarán mejor en las elecciones, y por lo tanto tendremos mejores autoridades elegidas y ii) personas mejor preparadas harán empresas más competitivas resultando en mayores exportaciones, mayor empleo y por ende en un mayor pago de impuestos.

Podríamos mencionar también los beneficios de la generación, importación y difusión de conocimiento y tecnología. Estos beneficios que se extienden a la sociedad y por los cuales su beneficiaros «indirectos» no pagan, podrían estar por debajo de lo que es óptimo (El beneficio privado y social es mayor que el costo social de producir dichos bienes y servicios)

¿Cómo alentamos entonces una mayor educación y así mayores externalidades positivas? Un mecanismo sería dándoles subsidios o exonerándolas de impuestos. Esta exoneración de impuestos permitiría que las instituciones educativas, especialmente aquellas sin fines de lucro, puedan mejorar y expandir su oferta.

Como se mencionó con anterioridad, por la misma naturaleza de una institución educativa sin fines de lucro (no reparte dividendos), estos recursos serán reinvertidos mejorando y ampliando la oferta, y por lo tanto generando mayores beneficios para la sociedad como un todo; lo cual no implica también que las instituciones educativas con fines de lucro no reinviertan y no mejoren y amplíen la oferta, por el contrario, estas por su naturaleza deben de mejorar y optimizar sus recursos y por lo tanto la calidad de los servicios que ofrecen para generar mas rentabilidad y valor para sus accionistas. Al final es un asunto de costo-beneficio: los beneficios sociales marginales de una mayor y mejor oferta educativa son mayores o menores que el beneficio resultante de lo que haga el Estado con los recursos recaudados por la Sunat.

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