La ciudad de Cajamarca es escenario de una desgarradora protesta tras el fallecimiento de Flor Elizabeth Bacón Salazar, una joven madre de apenas 19 años de edad. Familiares y amigos de la víctima llegaron hasta los exteriores del Hospital Simón Bolívar cargando su féretro, exigiendo justicia y denunciando una grave negligencia médica que culminó con su muerte tras diez meses de prolongada agonía en el Hospital Regional de Cajamarca.
El drama de la familia comenzó en septiembre de 2025, cuando la joven ingresó al Hospital Simón Bolívar para ser sometida a una cesárea y dar a luz a su primer bebé. Según las denuncias, durante dicha intervención el personal de salud olvidó una gasa en el interior del cuerpo de la paciente. Este grave error provocó complicaciones críticas que obligaron a su traslado de emergencia al Hospital Regional, donde una segunda cirugía confirmó la presencia del cuerpo extraño y evidenció daños internos de carácter irreversible.
Durante sus últimos diez meses de vida, Flor Elizabeth permaneció postrada en una cama de hospital, alimentándose a través de una sonda y sin la capacidad física de hablar ni moverse. A pesar de los esfuerzos, los médicos ya habían advertido a la familia que la posibilidad de recuperación era mínima. Finalmente, la joven falleció, dejando a su pequeño hijo en la orfandad.
Frente a esta tragedia, los allegados que alzaron su voz de protesta junto al ataúd han planteado exigencias puntuales a las autoridades:
- Sanción penal: Demandan que el Ministerio Público concluya rápidamente las investigaciones para identificar y sancionar con todo el peso de la ley a los responsables de la intervención quirúrgica original.
- Reparación civil: Exigen una indemnización económica por la pérdida irreparable y por el daño causado al proyecto de vida de la familia.
- Sustento para el menor: El bebé, de escasos meses de nacido, necesita urgentemente alimentos, ropa y atención médica continua.
- Apoyo social: Celis, la pareja de la joven fallecida, perdió su empleo debido a la necesidad de dedicarse al cuidado de su esposa y de su hijo, quedando sin dinero para cubrir los altos costos diarios de pañales, fórmulas lácteas y medicamentos.

El caso de Flor Bacón Salazar ha generado un profundo rechazo e indignación en la comunidad cajamarquina, donde colectivos y ciudadanos exigen transparencia y una reestructuración para evitar que este tipo de presuntas negligencias sigan destruyendo familias locales. Mientras las autoridades de salud guardan hermetismo, un padre viudo y un niño huérfano exigen que la muerte de la joven madre no quede en la impunidad.
