Los duendes de la laguna San Nicolás

Conoce El Mirador Encantado, un lugar mágico en Cajamarca

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Salieron de la imaginación para instalarse en el lugar más visible y hermoso de los paisajes que unen los distritos de Jesús y Namora. «Deben haber salido de la laguna, que laya serán», dicen los vecinos, sorprendidos al ver a estos pequeñines que se quedaron inmóviles entre los cerros La Cruz y Lanchipata, en la fila desde donde se ve la inmensa laguna San Nicolás y empieza la bajada al distrito de Jesús, en Cajamarca.

“La laguna era mala, era una laguna encantada, dicen que cuando mi tío Wilson llevaba su yunta por el camino blanco, bajaron a tomar agua y de la nada se desaparecieron a eso de las seis de la tarde, dejuro fue la mala hora, por eso la bautizaron para recibir la bendición del amito San Nicolás; luego nuestra laguna se amanzó y siguió creciendo, por los bordes donde hay totora anidan toda laya de avecitas pero más fácil de ver son las garzas, quindes, patos de pico celeste, hasta águilas y cernícalos pasan volando por aquí”, comenta doña Azucena.

Como en un cuento que relataban nuestros abuelos a la hora de la merienda reunidos junto al horno, hoy amanecimos con la noticia de la llegada de los duendes, la Lucía lo vio primero y avisó a todos para llevarle su azúcar y darles la bienvenida, son duendes buenos dice, aquisito nomás están, en la travesía; debe ser una familia porque tienen mucho parecido, es un duende grande tamaño del Lucho, de un metro más o menos y su parejita de hijos serán de medio metro, tamaño de la Diana y el Santiago.

Pero si miran al borde de unas piedras cuadradas, sentado sobre un tronco de capulí hay otro duende que parece que fuera más viejo, quien sabe es el abuelo, más serio parece; pero todos son buenos.

Seguro que por eso se han aparecido en mis sueños, entre mariposas de colores, quindes gigantes, nidos de madera y muy bonitos paisajes; han de ser de buena suerte porque desperté recordando a los abuelos que muy bonitas historias nos contaban sentados en lo alto del cerro pastando las ovejas.

Hábiles son los duendecitos, han escogido el lugar más bonito, entre lloques, cactus, flores amarillas y de otros colores; desde este sitio, la vista es muy bonita, se ve todita la laguna y con razón lo han llamado El Mirador Encantado.

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