La candidata de Juntos por el Perú y familiar directo del expresidente Pedro Castillo, lidera las preferencias en la región Cajamarca. Su inminente llegada a la Cámara de Diputados divide a la opinión pública entre el respaldo popular y los cuestionamientos a su independencia legislativa.
CAJAMARCA, 13 de Abril de 2026. — El escrutinio de las elecciones generales continúa confirmando las tendencias en el norte del país y posiciona a una de las figuras más mediáticas de los últimos años a las puertas del Parlamento. Yenifer Paredes, cuñada (y criada como hija) del expresidente Pedro Castillo, se consolida como virtual diputada por la región Cajamarca, postulando bajo las filas del partido Juntos por el Perú (JP), partido que según el conteo rápido de DATUM, obtuvo el 43.1 % de votos.
La candidata lidera cómodamente las preferencias en su jurisdicción, asegurando un escaño en la nueva Cámara de Diputados. Sin embargo, su triunfo electoral ha reavivado un profundo debate sobre la naturaleza de su capital político y su capacidad de gestión independiente.
El peso del vínculo familiar
El éxito de Paredes en las urnas no resulta una sorpresa para los analistas políticos locales. Su amplia ventaja sobre los demás competidores se explica, en gran medida, por la altísima notoriedad que le otorga su estrecho vínculo familiar con Pedro Castillo.
En Cajamarca, una región que se mantiene como un bastión del «castillismo», el apellido y la figura de Paredes han funcionado como un catalizador del voto duro. Para un sector importante del electorado, ella representa la continuidad del proyecto político de Castillo y una voz de resistencia frente a las instituciones limeñas, lo que le ha garantizado un sólido respaldo popular en las urnas.
Cuestionamientos a su autonomía y agenda propia
No obstante, el arrollador apoyo en las urnas contrasta con las severas críticas que su postulación despierta en diversos sectores de la oposición y la opinión pública. El principal cuestionamiento gira en torno a su verdadera autonomía política.
Los críticos argumentan que la candidatura de Yenifer Paredes carece de peso propio y está subordinada íntegramente a la figura y al poder residual del exmandatario. Existe el temor de que su labor en la Cámara de Diputados no se centre en impulsar iniciativas legislativas propias, proyectos de desarrollo para Cajamarca o labores de fiscalización objetivas, sino que se limite a ser una extensión de los intereses políticos y legales del entorno de Pedro Castillo.
Un mandato bajo la lupa
La discusión pública actual refleja la polarización que aún genera el legado del pasado gobierno. Mientras sus simpatizantes celebran su virtual elección como una victoria legítima de las bases populares que la ven como su representante natural, sus detractores advierten sobre los riesgos de llevar al hemiciclo una agenda basada en la lealtad familiar por encima de la vocación parlamentaria.
A la espera de los resultados oficiales de la ONPE, Yenifer Paredes se prepara para asumir un rol protagónico en el próximo Congreso bicameral, donde su nivel de independencia, sus primeras iniciativas de ley y su postura frente a las bancadas de oposición serán observadas con lupa desde el primer día de su mandato.
