Bomberos, Policía Nacional y el Ejército despliegan esfuerzos en Llacanora. Las labores de mitigación tuvieron que suspenderse durante la noche del miércoles debido a los fuertes vientos. La región ya suma 45 siniestros desde junio.
El sector Iscoconga, en el distrito cajamarquino de Llacanora, vuelve a vivir horas de tensión. El incendio forestal que había sido aplacado durante la madrugada del martes 11 de agosto, se reavivó con fuerza este miércoles. La emergencia obligó a un despliegue de inmediato de brigadas conjuntas conformadas por la Compañía de Bomberos, la Policía Nacional y el Ejército del Perú.
Sin embargo, las condiciones climáticas frenaron los trabajos. Al promediar las 19:00 horas del miércoles, los brigadistas se vieron forzados a suspender las labores de control directo. Los fuertes vientos reavivaron las llamas con una intensidad que ponía en grave riesgo la vida del personal. Ante esto, el equipo táctico optó por replegarse y mantenerse en vigilia perimetral con el soporte de cisternas de agua.
El fuego ya ha arrasado con extensos pastizales y plantaciones de eucalipto, manteniendo latente la amenaza sobre las viviendas de la zona. Así lo advirtió Fiorella Alvarado Cosavalente, directora de la Oficina de Defensa Nacional del Gobierno Regional de Cajamarca (GORE), quien remarcó que las ráfagas de viento son el principal obstáculo para extinguir el siniestro.
Cifras en rojo: 45 incendios en tres meses
Alvarado confirmó que la emergencia en Iscoconga es, por el momento, el único foco activo en la región, aunque el balance general es crítico. Desde junio hasta la fecha, Cajamarca ha registrado 45 incendios forestales.
Afortunadamente, otras emergencias recientes ya fueron controladas, entre ellas las reportadas en los sectores de La Victoria y La Tulpuna (Cajamarca), Pampa La Tranca (Contumazá), Chotén (San Juan) y el centro poblado de Patiño, en los límites con Granja Porcón (San Pablo).
Cárcel para los responsables
Frente a la devastación, la Compañía de Bomberos de Cajamarca lanzó una severa advertencia a la ciudadanía: provocar incendios forestales constituye un delito tipificado en el artículo 310 del Código Penal. Quienes resulten responsables enfrentan una pena privativa de libertad de entre cuatro y seis años, sumado a 40 a 80 jornadas de servicio comunitario.
Tras expresar su solidaridad con las familias afectadas por la pérdida de sus medios de vida, los bomberos exhortaron a detener estas prácticas que destruyen la biodiversidad y ponen en peligro mortal a personas y animales. «Los bomberos voluntarios permanecen en constante preparación para proteger y servir a la comunidad», concluyó la institución.
