Más de S/1.1 millones ejecutados y un techo que apenas duró siete meses. Esa es la historia del Coliseo Polideportivo de San Juan, una obra construida durante la gestión de Edinson Terán Medina que terminó con la cobertura destruida y con riesgos para deportistas, niños, jóvenes y estudiantes y quien ahora postula por Alianza para el Progreso (APP) a la alcaldía provincial de Cajamarca.
Los números no son pequeños. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) registra S/1,121,783 gastados en el proyecto. De los S/1,118,033 destinados directamente a la construcción, aproximadamente S/691,107 fueron para bienes, S/256,884 para personal y S/170,042 para servicios.
El mayor gasto estuvo en los bienes: más de S/691 mil. Sin embargo, las compras directamente vinculadas al coliseo que esta investigación ha logrado identificar hasta ahora en SEACE suman aproximadamente S/403,231.86. La diferencia es cercana a S/287,875 que, hasta ahora, no se sabe en qué bienes se gastó. La pregunta cae por su propio peso: ¿en qué bienes se gastaron esos casi S/288 mil?
La historia del coliseo ya había estallado públicamente mucho antes de esta revisión. La obra terminó en febrero de 2011. En septiembre, apenas siete meses después, parte de su cobertura había sido arrancada por los fuertes vientos.
RPP documentó entonces el estado del Coliseo Multiusos de San Juan y señaló que las condiciones de la infraestructura impedían su utilización debido al peligro existente. No se trataba solamente de planchas levantadas para una obra recién construida: el recinto estaba destinado a ser utilizado por deportistas y población en general, incluidos niños, jóvenes y estudiantes.
El entonces alcalde Juan Carlos Aranda Crisólogo declaró además que el Ministerio Público investiga presuntas irregularidades relacionadas con la construcción y señaló que se habría utilizado material de mala calidad y había otro detalle: la obra todavía no había sido liquidada, y según lo informado entonces, solo el techo habría costado aproximadamente S/300 mil.
Siete meses después de terminada, la obra que Edison Terán había construido era esta: techo destruido, peligro para los usuarios, cuestionamientos sobre los materiales, investigación fiscal y una obra todavía pendiente de liquidación.
¿Sobrevaloración del cemento?
Los documentos de contratación permiten entrar al detalle de algunas compras. Una de ellas es el cemento. La Municipalidad Distrital de San Juan estableció que necesitaba 4,340 bolsas de Cemento Portland Tipo I para la primera etapa del coliseo. Para calcular cuánto se pagaría por el cemento, la Municipalidad tomó la cotización de S/20.50 por bolsa y fijó la compra en S/88,970.
La diferencia aparece al comparar ese precio con referencias de 2010 localizadas durante esta investigación. Una bolsa de Cemento Sol tenía una referencia de S/14.12 y Cemento Atlas aparecía en S/13.36.
La proveedora estrella. Otro nombre que se repite al revisar las contrataciones del coliseo es Inversiones Kemsy SRL.La empresa aparece como ganadora de cuatro compras vinculadas con la construcción por S/108,682.61; S/25,966.07; S/36,129.80 y S/28,118.88. La Municipalidad también compró por separado cemento, ladrillos, agregados, ferretería, acero, tubos y policarbonato. El expediente técnico y el plan original de compras deberían permitir conocer si todos esos materiales estaban previstos desde el inicio, en qué cantidades y cómo se decidió adquirirlos, pero no hay registros del expediente.
Hay además un documento clave para conocer cómo cerraron las cuentas de la obra: su liquidación final. En septiembre de 2011, el alcalde que sucedió a Edinson Terán afirmó que la obra todavía no había sido liquidada. Para esta investigación se buscó en fuentes públicas algún documento posterior que confirmara su liquidación. Hasta ahora no se ha encontrado públicamente una resolución que permita saber cuándo y por qué monto fue finalmente liquidada la obra.
Una gestión también se mide por el resultado de las obras en las que se gasta el dinero público. En el Coliseo de San Juan se ejecutaron más de S/1.1 millones y, apenas siete meses después de culminado, parte del techo estaba destruida, existían cuestionamientos sobre los materiales utilizados y la obra todavía no había sido liquidada. Las cifras pueden llenar expedientes y documentos; el resultado quedó a la vista. Y cuando una obra termina así, las preguntas no recaen únicamente sobre lo que falló en el techo, sino sobre cómo se tomaron las decisiones, cómo se gastaron los recursos y cómo se condujo su ejecución.
