Según reportes oficiales del MEF, la comuna apenas alcanza un penoso 14.4 % de gasto, ocupando el último lugar a nivel provincial.
De los más de S/ 25 millones disponibles para el distrito, la administración edil solo ha sido capaz de invertir S/ 3.5 millones en obras reales.
Los números son fríos y, en la gestión pública, no mienten. Hoy, las cifras oficiales exponen una preocupante realidad en la Municipalidad Distrital de Magdalena: una profunda crisis de capacidad administrativa bajo la dirección del alcalde Wilser Carmona. De acuerdo con el portal de Transparencia Económica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), esta comuna registra la ejecución presupuestal más baja de toda la provincia de Cajamarca, ubicándose en un lamentable último lugar.
A poco más de la mitad del año fiscal, la gestión de Carmona exhibe un lánguido avance del 14 % en su nivel de gasto público. Este porcentaje no es solo un indicador técnico; es el reflejo de una administración paralizada que no logra traducir los recursos del Estado en mejoras tangibles para sus ciudadanos.
Millones en el papel, migajas en la realidad
La inoperancia de las autoridades de Magdalena queda en evidencia al revisar la billetera del distrito. Según la información del MEF, la municipalidad cuenta con un Presupuesto Institucional Modificado (PIM) nada despreciable: S/ 25 millones 329 mil 783. Sin embargo, la actual gestión de Wilser Carmona solo ha logrado devengar (gastar de forma efectiva) S/ 3 millones 553 mil 347.
Esta enorme brecha de más de 21 millones de soles estancados en las arcas ediles demuestra una severa falta de visión y competencia para sacar adelante obras, proyectos y servicios que la población exige y necesita con urgencia.
El contraste de la incapacidad
La situación de Magdalena resulta aún más escandalosa cuando se contrasta con la realidad de sus distritos vecinos, los cuales, enfrentando los mismos retos burocráticos, demuestran que sí es posible gestionar los recursos.
Mientras Wilser Carmona mantiene a su distrito en la cola con un 14.4 %, la Municipalidad de Cospán lidera con un respetable 53.6 % de ejecución. Le siguen de cerca La Encañada con un 49.1 % y Asunción con un 44.6 %. Esta abismal diferencia deja sin excusas a la administración de Magdalena y subraya que el problema no es la falta de dinero, sino la carencia de liderazgo y capacidad técnica de sus funcionarios.
Los reportes del MEF revelan un preocupante «cuello de botella» administrativo en la gestión de Carmona: la municipalidad ha certificado más de S/ 18 millones y comprometido alrededor de S/ 5 millones, pero a la hora de pagar y ejecutar la obra pública (el devengado), el sistema colapsa. Hay intención en el papel, pero nula eficacia en la práctica.
El costo de la ineficiencia
Especialistas en gestión pública consultados advierten sobre el grave daño colateral de esta parálisis. Una ejecución presupuestal tan paupérrima no solo significa que las obras se retrasan o se cancelan; también se traduce en la paralización de la economía local. El dinero que no se gasta es empleo que no se genera para los vecinos, son servicios básicos que no se instalan y son brechas de pobreza que no se cierran.
El reloj fiscal sigue avanzando y la gestión del alcalde Wilser Carmona se encuentra contra las cuerdas, mientras él alista su candidatura a la Municipalidad Provincial de Cajamarca. Los pobladores de Magdalena reclaman obras pero el mandado de Carmona ha sido un trágico ejemplo de cómo la incapacidad de gestión termina castigando a los ciudadanos.
Cero ejecución presupuestal en las siguientes categorías:
- Saneamiento urbano
- Aprovechamiento de los recursos hídricos para uso agrario
- Educación básica regular
- Incremento de actividades físicas y recreativas en la población
