Durante su visita a la ciudad de Cajamarca, el ministro de Energía y Minas, Jorge Luis Montero Cornejo, lanzó un mensaje directo a la región: es hora de decidir el camino que quiere seguir respecto a la minería. El llamado reaviva un viejo debate en Cajamarca, donde proyectos mineros de gran escala han enfrentado durante años la férrea oposición de comunidades y organizaciones ambientales.
Según el ministro, la región posee un potencial cuprífero de talla mundial, capaz de producir más de un millón de toneladas métricas finas de cobre al año, lo que significaría ingresos superiores a 2.000 millones de dólares anuales, de los cuales al menos 600 millones corresponderían a canon para Cajamarca.
“Cajamarca tiene que ponerse los pantalones largos y tomar una decisión respecto a su futuro. Nadie va a obligar a la región ni a inducirla en un camino u otro, pero debe zanjar una posición”, enfatizó el funcionario.
Entre el rechazo y la oportunidad económica
El recuerdo de proyectos como Conga y el último, Colpayoc, frenados por la presión social y ambientalista, sigue vivo en la memoria colectiva. Para sectores que se oponen a la gran minería, el desarrollo económico no justifica los riesgos ambientales y sociales. En cambio, para quienes apoyan, el potencial de ingresos representa una oportunidad única de superar la pobreza y generar empleo formal en la región.
Este choque de visiones mantiene paralizado el aprovechamiento de los principales yacimientos cupríferos, mientras la minería ilegal gana terreno en distintas zonas del país.
Minería ilegal, un problema continental
Consultado por la minería ilegal, el ministro fue enfático: “La minería ilegal es un delito”, y debe ser perseguida por el Ministerio Público, el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas.
Explicó que este fenómeno no es exclusivo del Perú, sino un problema continental que afecta también a México, Brasil, Colombia, Ecuador y Chile, impulsado por el alto precio internacional de los minerales. “El oro vale lo mismo en cualquier parte del mundo, lo mismo ocurre con el cobre, y eso activa la minería ilegal en todas las regiones del hemisferio”, sostuvo.
Las zonas de frontera representan uno de los principales focos de riesgo, debido al contrabando de insumos como el mercurio y la salida irregular de oro.
Un proceso de formalización en marcha
En paralelo, el gobierno busca consolidar la formalización de pequeños mineros y mineros artesanales. Más de 50.000 registros culminaron su proceso al 30 de junio, mientras que unos 30.000 continúan hasta diciembre.
El ministro adelantó que esta semana acudirá al Congreso para impulsar una ley de pequeña minería y minería artesanal, que no requiera más ampliaciones del proceso de formalización.
