La violencia criminal sigue escalando en Cajamarca. Trabajadores del centro de salud La Tulpuna, denunciaron haber sido víctimas de amenazas de muerte por parte de presuntos extorsionadores, quienes dejaron un mensaje intimidante en la puerta del establecimiento exigiendo el pago de cupos.
“Cada trabajador tiene que pagar cupo o serán fusilados”, se leía en una hoja dejada durante la madrugada y encontrada por el personal de vigilancia. El mensaje generó alarma inmediata entre el personal médico, técnico y administrativo, que teme por su seguridad y la de los pacientes que acuden diariamente al centro de salud.
La directora del establecimiento, la doctora Jessica Nimbona, confirmó que se ha presentado la denuncia formal ante la División de Investigación Criminal (DIVINCRI). Además, solicitó la instalación de cámaras de videovigilancia en los alrededores del centro y pidió apoyo inmediato de la municipalidad para reforzar la presencia del serenazgo en la zona.
Sin embargo, ante la creciente inseguridad, las autoridades de la posta también han recurrido a las rondas campesinas y urbanas, y la Central Única Distrital de Rondas Campesinas y Urbanas (CUNARC) respondió con firmeza.
“Si agarramos a alguien haciéndose el chistoso, no le van a quedar ganas de volver a escribir papeles. Cuando la ronda los atrape, no se quejen por andar haciendo cosas indebidas”, advirtió uno de sus representantes.
Pese a las amenazas, el centro de salud La Tulpuna continúa brindando atención médica, aunque los trabajadores reconocen que lo hacen con temor constante. La situación ha evidenciado nuevamente las carencias en seguridad que enfrentan incluso los espacios más sensibles como los servicios de salud, y ha desatado llamados urgentes a las autoridades regionales y nacionales para que refuercen su presencia y acción ante el avance de la criminalidad.
Las investigaciones ya están en marcha, pero los hechos reflejan una preocupante realidad: el crimen organizado ha comenzado a tocar las puertas de centros públicos esenciales en regiones como Cajamarca, generando un clima de miedo que amenaza con paralizar servicios vitales para la población.
