La Rotativa, Lima. En una maniobra que subraya la intensificación de la competencia geopolítica en América Latina, el Departamento de Estado de los Estados Unidos aprobó este jueves una posible Venta Militar Extranjera (FMS) al gobierno de Perú por un valor estimado de $1.500 millones.
El acuerdo, centrado en el diseño y construcción de la nueva Base Naval del Callao, representa una de las apuestas más significativas de Washington para reafirmar su presencia en el Pacífico Sur tras la reciente inauguración del megapuerto de Chancay, financiado por China.
La Agencia de Cooperación en Seguridad de Defensa (DSCA) entregó la certificación requerida notificando al Congreso estadounidense sobre esta venta, registrada bajo el código de transmisión 25-37.
Modernización bajo la sombra de Chancay
El paquete aprobado no incluye armamento ofensivo, sino un vasto despliegue de servicios de ingeniería, gestión de proyectos y construcción para reubicar y modernizar las instalaciones navales del Callao. El objetivo es dotar a la Marina de Guerra del Perú de una capacidad logística acorde a los desafíos del siglo XXI, permitiéndole operar de manera más eficiente junto al puerto comercial del Callao, que actualmente compite por la hegemonía regional con la nueva terminal de Chancay, controlada por el gigante asiático Cosco Shipping.
El acuerdo contempla el despliegue de aproximadamente 20 representantes del gobierno de EE. UU. y contratistas privados en suelo peruano durante un periodo de hasta 10 años, asegurando una supervisión técnica directa y una colaboración a largo plazo entre ambas naciones.
Un presupuesto de defensa sin precedentes en Lima
La luz verde desde Washington coincide con un agresivo plan de rearme y modernización impulsado desde el legislativo peruano. En simultáneo al anuncio del Departamento de Estado, el Congreso de Perú ha presentado un nuevo proyecto de presupuesto que refleja una voluntad política de fortalecer la soberanía nacional y la capacidad disuasoria.
El borrador fiscal peruano incluye asignaciones específicas que complementan la cooperación estadounidense:
- $561 millones destinados exclusivamente para la infraestructura de la Base Naval del Callao, lo que demuestra que Lima está dispuesta a cofinanciar su transformación estratégica.
- $66 millones para el impulso de la industria naval local (SIMA), que ya trabaja en asociación con astilleros internacionales.
- $1.610 millones para la adquisición de una segunda fase de aviones de caza, una compra que busca renovar la flota de la Fuerza Aérea del Perú y que ha despertado el interés de proveedores globales, incluidos fabricantes franceses y estadounidenses.
Equilibrio de poderes
Expertos en seguridad hemisférica interpretan este movimiento como un esfuerzo calculado de la administración estadounidense para no ceder terreno en el «patio trasero» sudamericano. Mientras Pekín consolida su influencia a través de la infraestructura comercial en Chancay, Washington responde fortaleciendo los lazos militares y de seguridad institucional con su socio histórico en la región.
«Esta venta apoyará los objetivos de política exterior y seguridad nacional de los Estados Unidos al mejorar la seguridad de un socio regional importante que es una fuerza para la estabilidad política y el progreso económico en América del Sur», declaró la DSCA en su comunicado oficial, dejando en claro que el Callao no es solo un puerto, sino un enclave estratégico para el equilibrio de poder en el Pacífico.
Con la aprobación de la venta y la asignación presupuestaria en Lima, Perú se posiciona en el centro de un tablero de ajedrez global, modernizando su defensa con capital y tecnología occidental mientras gestiona la masiva inversión comercial asiática en su costa norte.
