Una nueva tragedia sacude Cajamarca. Dos mineros fallecieron la mañana de este martes mientras realizaban labores de extracción de oro en un campamento informal ubicado a orillas del río Chinchipe, en el sector Las Juntas del caserío Leoncio Prado, provincia de San Ignacio, Cajamarca.
Las víctimas fueron identificadas como José Geiner Herrera Vicente, de 27 años, y Percy Rojas Suplihuiche, de 42. Ambos se encontraban dentro de una poza extrayendo material aurífero cuando, repentinamente, la tierra cedió y quedaron sepultados bajo toneladas de lodo, arena y piedras.
Compañeros de faena intentaron rescatarlos, pero pese a los esfuerzos, los cuerpos fueron recuperados sin vida. Según testigos, el deslizamiento fue instantáneo y no hubo tiempo para reaccionar.
Las autoridades policiales y representantes del Ministerio Público llegaron al lugar para iniciar las investigaciones y determinar responsabilidades. Fuentes preliminares confirmaron que el campamento donde ocurrió el accidente operaba de manera ilegal.
Este lamentable hecho vuelve a poner en evidencia los peligros a los que se enfrentan diariamente decenas de trabajadores que, en busca de sustento, se ven obligados a laborar en condiciones precarias y fuera del marco legal.
La minería ilegal continúa cobrando vidas en Cajamarca —una zona cada vez más golpeada por esta actividad— se convierte nuevamente en escenario de una dolorosa pérdida humana.
Minería ilegal crece ante ausencia del gobierno regional
Este lamentable suceso no solo refleja la precariedad y los riesgos de la minería informal, sino también la inacción del Gobierno Regional de Cajamarca. Pese al crecimiento visible de la actividad minera ilegal en zonas como San Ignacio, Celendín, Bambamarca, Cajamarca, Cajabamba, Chota, Contumazá, San Miguel y demás, las labores de fiscalización han sido prácticamente inexistentes. La gestión del gobernador Roger Guevara ha sido duramente cuestionada por su pasividad frente a una problemática que pone en peligro vidas humanas y deteriora el medio ambiente.
Mientras las víctimas suman, el gobierno regional permanece ausente. La falta de control, presencia institucional y estrategias efectivas para enfrentar esta crisis minera en Cajamarca ya no puede ser ignorada. La muerte de estos dos trabajadores no solo duele: también exige respuestas.
