Máximo Ramón Ortiz Marchena, conductor de bus que se desbarrancó y murieron 25 personas, pidió perdón y dijo que no es el culpable del accidente.

Desde un calabozo de la comisaría de Celendín, Cajamarca, no explicó las causas del accidente, pero reiteró que el despiste del vehículo, no dependió de su persona. «Siempre les he servido», dijo.

“Yo iba a morir junto a mis paisanos, pero la Virgen me salvó junto a un pastor evangélico”, señaló.

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