El Jurado Electoral Especial (JEE) de Cutervo le cerró el paso a las aspiraciones políticas de Óscar Mena Vílchez. Mediante la Resolución N.° 00081-2026-JEE-CTVO/JNE, emitida este último 2 de julio de 2026, el ente electoral resolvió declarar improcedente su candidatura a la Alcaldía Provincial de Cutervo por las filas del partido Somos Perú.
El pronunciamiento del organismo electoral es tajante. De acuerdo con el documento al que se tuvo acceso, la decisión se fundamenta en el artículo 34-A de la Constitución Política del Perú. Esta normativa prohíbe expresamente la postulación a cargos de elección popular de aquellas personas que cuenten con una sentencia condenatoria emitida en primera instancia por la comisión de un delito doloso.
En el caso específico de Mena Vílchez, el JEE corroboró que el ahora excandidato registra una condena por un ilícito grave que atenta contra la seguridad pública: tenencia ilegal de armas de fuego.
Ante este escenario de impedimento constitucional, la autoridad electoral dispuso la admisión parcial de la fórmula presentada por Somos Perú. Es decir, los postulantes a regidores mantienen su inscripción en carrera y continuarán en el proceso electoral, mientras que la candidatura de Óscar Mena ha quedado excluida de plano para el cargo de alcalde.
Asimismo, la resolución hace la salvedad técnica de que esta medida se enmarca estrictamente en el ámbito del procedimiento de inscripción de candidaturas, aclarando que no representa un pronunciamiento sobre la responsabilidad penal definitiva del exaspirante a burgomaestre, la cual sigue su propio curso en el fuero judicial.
La crisis de los filtros: ¿Qué pasa con Somos Perú?
La caída de la candidatura de Mena Vílchez en Cutervo está lejos de ser un hecho aislado; por el contrario, parece ser el síntoma de una enfermedad crónica dentro de Somos Perú. Ante esta nueva improcedencia, cabe preguntarse con urgencia: ¿Qué está fallando en los filtros internos de la agrupación fundada por el fallecido Alberto Andrade?
Resulta incomprensible y políticamente irresponsable inscribir a postulantes que acarrean sentencias en primera instancia por delitos dolosos, ignorando de manera flagrante los mínimos requisitos de idoneidad que exige la ley. La acumulación de candidatos cuestionados, declarados improcedentes o con un grueso prontuario legal en las filas del partido del corazón refleja una preocupante desidia institucional a la hora de seleccionar a sus representantes.
Al parecer, la dirigencia de Somos Perú ha optado por priorizar el pragmatismo electoral y el reclutamiento apresurado de cuadros regionales con arrastre popular, por encima de la ética y la transparencia. Esta práctica no solo vulnera el espíritu de las reformas políticas que buscan adecentar la gestión pública, sino que representa una burla para el electorado peruano, que exige, hoy más que nunca, autoridades sin cuentas pendientes con la justicia.
