Las tuberías secas y los rostros cansados de los pobladores de Combayo contrastan drásticamente con el fervor y las sonrisas de las tarimas políticas. En Cajamarca, una región atravesada por históricas deudas de infraestructura básica, la falta de acceso a agua potable y saneamiento ha dejado de ser únicamente un problema técnico para convertirse en el crudo reflejo de la crisis de gestión del actual Gobierno Regional.
Mientras cientos de familias enfrentan el día a día sin los servicios más elementales, Roger Guevara, abanderado por el partido Somos Perú, enfrenta severos cuestionamientos por lo que la ciudadanía y diversos sectores civiles califican como un abandono total de sus funciones y una evidente incapacidad operativa.
La campaña por encima de la emergencia
El malestar ciudadano ha alcanzado un punto de ebullición debido a las prioridades de la máxima autoridad regional. Lejos de encabezar mesas técnicas de destrabe de obras o de atender personalmente a las comitivas de Combayo que exigen un derecho humano fundamental, el gobernador regional ha sido blanco de críticas por su apretada agenda proselitista.
Fuentes locales y observadores políticos denuncian que Roger Guevara prefiere dedicar su tiempo y capital político en las campañas de Sergio Sánchez y Edison Guevara. Esta postura envía un mensaje devastador a la población: el cálculo electoral y la supervivencia de la facción de Somos Perú parecen importar más que la salud pública y el cierre de brechas de saneamiento de las comunidades más vulnerables de Cajamarca.
Un aparato burocrático inoperante
La crisis, sin embargo, no se limita a la figura del gobernador. Desnuda una parálisis institucional profunda. La incapacidad de los funcionarios de confianza y asesores del Gobierno Regional para dar viabilidad a los proyectos hídricos es alarmante.
Comunidades como Combayo, que paradójicamente se ubican en el corazón hídrico de la región, se enfrentan a un laberinto burocrático donde los expedientes técnicos duermen el sueño de los justos, los presupuestos no se ejecutan con la agilidad requerida y las respuestas oficiales brillan por su ausencia. Los funcionarios regionales han demostrado no estar a la altura de la emergencia, optando por el silencio o por derivar responsabilidades en lugar de ejecutar soluciones tangibles.
El saldo de la desidia
Gobernar es, en esencia, priorizar. Hoy, la gestión de Somos Perú en Cajamarca está demostrando cuáles son las suyas. Mientras los esfuerzos se concentran en asegurar el futuro político de figuras como Edison Guevara y Sergio Sánchez, el presente de miles de cajamarquinos sigue estancado en el subdesarrollo.
La falta de agua y redes de alcantarillado no solo frena el progreso económico local, sino que es una bomba de tiempo para la salud pública. La interrogante que queda flotando en el ambiente político de Cajamarca es insoslayable: ¿Hasta cuándo la población de Combayo y de la región tendrá que seguir financiando con su sufrimiento la campaña política de un gobierno que les dio la espalda?
