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Run Run continúa en estricta cuarentena tras contraer enfermedades de perros

Serfor asegura que su evolución es favorable y positiva, presenta un comportamiento activo, alerta y curioso

Foto actual de Run Run, que hoy se encuentra bajo los cuidados de Serfor.

Luego de que circulara en redes sociales información del presunto fallecimiento del popular zorrito andino Run Run, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), informó que dicho animal silvestre continúa en estricta cuarentena y bajo los cuidados de especialistas.

Actualmente Run Run recibe tratamiento médico contra dos enfermedades contraídas en su contacto con los perros, como son la ehrlichia y el anaplasma, para lo cual le proporcionan medicamentos, suplementos vitamínicos y una dieta balanceada y adecuada, precisó Serfor.

Run Run es un zorro andino -Lycalopex culpaeus- y gracias a los cuidados que recibe está evolucionando de manera favorable y positiva, y presenta un comportamiento activo, alerta y curioso. Además, se alimenta y descansa adecuadamente.

Serfor recordó que Run Run es un animal silvestre que contrajo enfermedades propias de los animales domésticos, como los perros, y tenía bajo peso. En las pruebas iniciales, el zorrito andino presentaba anticuerpos de distemper canino, pero se descartó que tuviera dicha enfermedad, tras los resultados de exámenes finales.

Además, indicaron que el zorrito Run Run se encuentra estable, con mejores condiciones de salud, por lo que su cuarentena finalizará cuando su estado de salud sea el más óptimo.

Desde el 26 de noviembre, expertos de la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS- Lima), que pertenece al Serfor, cuidan y protegen la salud del zorrito andino más querido del Perú, Run Run.

Run Run se hizo conocido el 3 de noviembre cuando vecinos del asentamiento humano Sol Naciente, en el distrito limeño de Comas, solicitaron a través de medios de comunicación la intervención de las autoridades para encontrar al zorrito andino que había escapado de la casa de Maribel Sotelo, quien lo compró pensando que era un perro.

Serfor lo rescató cinco días después luego de aplicarle dardos tranquilizantes y lo traladó al Parque de la Leyendas, en donde estuvo solo algunos días.

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